Si usted se ha divorciado, la Iglesia no lo ha expulsado. Usted pertenece aquí — en la Misa, en esta parroquia, en esta familia. El divorcio por sí solo no separa a nadie de la vida parroquial, y la sanación es posible. Si está divorciado y piensa casarse de nuevo, o ya se ha vuelto a casar, la Iglesia tiene un camino para usted — y no tiene que caminarlo solo.
¿Qué es una anulación?
Una anulación — la Iglesia la llama declaración de nulidad — es un estudio cuidadoso que hace la Iglesia de un matrimonio que terminó en divorcio civil, con una sola pregunta: ¿faltó desde el principio algo esencial que impidió que fuera el vínculo permanente que la Iglesia entiende por matrimonio? Si el Tribunal de la diócesis determina que sí, ambas personas quedan libres para casarse por la Iglesia.
Lo que una anulación no es: no es un “divorcio católico,” no dice que el matrimonio nunca existió ni que el amor no fue real, y nunca hace ilegítimos a sus hijos. Cualquier persona puede pedirla — católica o no, incluso alguien que desea casarse con un católico.
Cómo empezar
- Hable primero con nosotros. Llame a la oficina parroquial al (717) 232-1003 y pida hablar con un sacerdote. La conversación es privada, sin prisa, y gratuita — y es el mejor primer paso.
- Comuníquese con el Tribunal de la diócesis. El Tribunal de la Diócesis de Harrisburg acompaña cada caso: 717-657-4804, ext. 305. Todo lo que usted comparta es confidencial.
- Cuando esté listo, inicie el trámite. El formulario en línea de la diócesis — disponible en español — da comienzo al proceso, y el Tribunal lo guía desde ahí.
Comenzar el proceso de anulación →
Para aprender más
- 12 mitos sobre la anulación matrimonial (en inglés) — la mayoría de los temores sobre la anulación se responden aquí.
- La página del Tribunal de la diócesis (en inglés) — la fuente oficial. Para ayuda en español, llame a nuestra oficina parroquial.
Sea cual sea su historia, venga a Misa. Venga tal como es. “No quebrará la caña cascada.” (Isaías 42:3)